martes, 6 de noviembre de 2007

La última y nos vamos...


Las quinceañeras daban gracias de haber nacido...
Yo iba pensando una hora buena para un suicidio...

Me decidí por darme muerte a la madrugada
bajo el slogan: "Sé que la vida no vale nada"...

Un buen amigo me dio un consejo:
"-No duele mucho...
cortar las venas de tu antebrazo con un serrucho-..."

Otro me dijo -¿quieres morir libre de pecado?
muere al estilo Jesucristo: Crucificado.-"

Me fuí arrullando con el veneno de la serpiente...

Hoy soy sólo un feto habitando en el lúgubre útero de la muerte.

(Texto José Quintero)